Vivimos en sociedades hipermodernas llenas de megacambios, donde por más increíble que parezca, lo que más producen no es smog, sino incertidumbre. Nos movemos a gran velocidad y en constante aceleración, sin conocer el destino. El mundo de las certezas de nuestros padres y abuelos abuelos desapareció. Nos han hecho creer que debemos correr para encontrar la felicidad eterna, y al final, nos engañan comprando dosis caras y breves de placer.
¿Qué nos ha empujado a dar el gran salto en la evolución? La complejidad social, lo que nos ayuda para no rendirnos en un medio agresivo y hostil, como es la naturaleza de nuestro planeta.

Nuestro cerebro ha inventado herramientas como el lenguaje y las normas sociales.
Todos necesitamos contacto social para poder sobrevivir, aprendemos mucho de nosotros mismos cuando conocemos a otras personas y navegamos por sus mentes. La revolución del estudio de las emociones está modificando la visión que tenemos sobre nuestras vidas y nuestro entorno.
Las emociones son esenciales para la toma de decisiones en nuestra vida, al igual que para el éxito personal, profesional, la salud, el bienestar y la felicidad, así como para el progreso general de la sociedad.

Mi Filosofía
Motivarnos únicamente por cuestiones prácticas e inmediatas nos ha traído hasta aquí. Nuestra naturaleza es interrogarlo todo, por lo que la verdad siempre se revelerá de forma distinta para cada persona; nuestro único norte: la inteligencia y la razón.
Sabio es, quien se percibe parte de todo y todo forma parte de él. Procuramos caminar hacia la verdad a través de un mundo de apariencias, debiendo desechar el prestigio de las tradiciones, las costumbres y la autoridad, para poder avanzar sobre la luz de la comprensión racional.
Hemos confundido el aprender muchas cosas con sabiduría.
Es preciso guiarnos con argumentaciones con fundamento y recurriendo a la observación sistemática, sin olvidar las dos fuerzas universales: amor y odio. Nuestro mundo de vidas virtuales aún tiene mucho que aprender.

Marketing 4.0
La excusa de todos: la falta de tiempo; y a pesar de ello, estamos sobreinformados. Nuestro nivel de exposición a impactos publicitarios se ha intensificado debido a la consolidación del medio digital. Desbloqueamos nuestro teléfono alrededor de 200 veces al día, invirtiendo en ello hasta 4 horas.
El futuro de cualquier marca es conocer los hábitos y comportamientos de los consumidores. Este nuevo consumidor, ha obligado a las marcas a transformar sus procesos para poder seguir su ritmo y hábitos de consumo.
La digitalización es la variable que más urge y que más le cuesta a las compañías debido a la falta de conocimiento y talento digital, entre otras cosas.

Si para el consumidor actual la falta de tiempo es su principal excusa, a las marcas tampoco les sobra tiempo para alcanzar tal fin. El miedo a quedarse atrás obliga a correr, y la velocidad cuesta mucho dinero en un mundo cada vez más competitivo.
El verdadero reto: no olvidar la importancia de elaborar estrategias que conecten emocionalmente con las personas.
Ser relevante se ha convertido en el gran objetivo para las marcas y es algo que deben ganarse con hechos más que con palabras (si, a ellas también se les aplica el mismo discurso). La excelencia solo se encuentra en aquellas marcas que poseen una gran verdad detrás de ellas, las que logran convertirse en una MARCA CULTURIZADA (aquella que transmite sus valores de forma responsable, honesta y siendo transparente).
Mi Misión
Ayudar las personas y marcas que confían en mi, aplicando los nuevos modelos mentales, estrategias, procesos y herramientas, siempre para estar un paso adelante del consumidor. Evitando cualquier prejuicio que impida abrir las mentes al nuevo entorno, donde lo digital y lo tradicional necesitan transmitir una única experiencia a las personas.
Donald Flores.
