En el mundo del diseño, a menudo se pido algo «bonito» o «moderno». Pero el verdadero desafío y la magia ocurren cuando un cliente te abre la puerta a su visión y confía en tu proceso. Hoy les hablo de un proyecto muy especial, un restaurante llamado Master Regio, y cómo su historia me enseñó que el diseño no se trata solo de colores y formas, sino de contar una historia, con mucho sabor y estrategia.
El cliente era un gran amigo, alguien que, como yo, guarda un cariño inmenso por la ciudad de Monterrey. Él quería traer ese espíritu a Poza Rica, Veracruz, con un restaurante que se especializaría en la parrilla, los cortes de carne, los tacos y las alitas. Su idea no era solo abrir un negocio, sino compartir un pedazo de esa cultura culinaria que tanto la marcó.
Mi trabajo fue tomar su visión y convertirla en algo tangible y memorable. Con cada detalle que me contaba, de las parrilladas familiares y la calidad de la carne, me di cuenta de que teníamos que crear un logo que reflejara ese sabor auténtico y esa herencia.

Traducir una idea a un logo
¿Cómo capturar el sabor de una parrillada en un solo diseño? Así lo abordé:
- Menos es más: elegí un solo color, el negro. Este color proyecta elegancia, sofisticación y, lo más importante en la parrilla, nos permite enfocarnos en el gran protagonista: el fuego.
- Elementos principales: El centro del logo no podía ser otro que una parrilla, con el fuego saliendo de ella. Este elemento es el corazón del restaurante, porque aunque de manera casi imperceptible, el fuego forma el Cerro de la Silla. Alrededor, demanera holística, incluí los elementos clave del menú: los tacos, alitas y cortes.
- El guiño a una tradición: En la parte exterior del círculo, coloqué estrellas. No son solo un adorno, son un pequeño homenaje a la bandera de los Estados Unidos. Son un recordatorio sutil de la influencia de las parrillas texanas en la tradición culinaria a Monterrey. Es un detalle que conecta la cultura y le dan un significado más profundo al diseño.
- El sello final: Para cerrar el concepto, simule una placa de metal con el nombre del restaurante. Esto evoca la sensación de solidez, de calidad y de autenticidad, como si fuera una marca de garantía.
La lección más allá del diseño
A lo largo de mi carrera, he aprendido que el verdadero profesionalismo no se mide en si un trabajo es «bonito» o «feo». Tampoco se trata de la cantidad de libertad creativa que te den. El verdadero profesionalismo radica en la capacidad de dar los mejores resultados en cada responsabilidad asumida, con los términos y condiciones bien entendidos por cada una de las partes.
A pesar de que el restaurante nunca se concreto, esta experiencia con «Master Regio» y todas las demás a lo largo de los años me han enseñado que mi trabajo no es solo una transacción, sino una promesa. Es la promesa de que, sin importar el desafío o las circunstancias, voy a aplicar mi experiencia y mi metodología para que cada proyecto no solo cumpla su objetivo, sino que lo supere.
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